Hogar dulce hogar
- 2 nov 2016
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Aquí entre nosotros, yo llamo hogar a todo aquello que me llena de sensaciones como los recuerdos de infancia en Menorca y también lo nombro así a todo lugar donde me siento como un alma libre.

No os imagináis lo increíble que resultar llegar a casa después de un tiempo e ir a aquellos lugares en los que un día paseaba de niña donde parecía que el tiempo jamás pasaría y seguiría siendo esa niña risueña y alegre con su sonrisa puesta de oreja a oreja.
Con esto no quiero decir que no siga siéndolo pero lo que os quiero transimitir es que aquel lugar de mi infancia donde crecí sigue siendo el mismo aunque hayan pasado 20 años y al final te das cuenta que los que hemos cambiado somos nosotros. Por tanto como diría un proverbio latín: Tempus Fugit
El poblat dels Pescadors:
Sin duda alguna este es mi rincón favorito. El poblado de los pescadores es una obra de arte con sus casitas blancas con sus tejados de madera al más puro estilo isleño. Me fascina pasear entre las estrechas calles del poblado de pescadores porque es un lugar único ya que en ninguna parte encontraréis este tipo de casas. Los que la visitan se enamoran de su encanto y de las vistas que ofrece. Nadie se va de Menorca sin haberse fotografiado y dejar para la posterioridad su retrato enmarcado para siempre.



Cova de'n Xoroi
Mi segundo rincón favorito de Menorca. La Cova de'n Xoroi es la más conocida de la isla. Esta se convierte durante el día en una atracción turística y a la noche en una discoteca.
La isla menorquina cuenta con numerosas leyendas y esta cueva tiene la suya propia. Cuenta la leyenda que Xoroi era un náufrago pirata que habitó este espectacular acantilado. Robaba a escondidas a los campesinos de los alrededores y se enamoró de una joven rubia. Con ella tuvo tres hijos. Pero, un día, en pleno invierno, los ganaderos siguieron las huellas que Xoroi había dejado en la nieve y dieron con su guarida. Xoroi y su mujer se lanzaron al mar desapareciendo.




¿Os imagináis poder disfrutar de un atardecer junto a alguien especial? ¿O una noche bajo la luz de la luna en la que pudierais divisar su reflejo sobre el mar? Como veis, lo que importa es disfrutar de las pequeñas cosas que nos de la vida. No se necesita mucho para sentirse feliz, solo hay que saber apreciarlo.

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